El otro día un representante de la Comisión Europea indicó que el fondo de desguace "es indispensable para el ajuste del tamaño de la flota" y anunció que el Ejecutivo Europeo ha propuesto "un aumento importante de la cofinanciación para el coste del desguace". O sea que Bruselas apuesta por el desguace de barcos para solventar la crisis del sector pesquero. Este año la consellería de Pesca destina 14 millones de euros para el desguace de unidades de la flota del fletán negro en aguas de Nafo y del arrastre litoral. Pero, ¿cuánto se lleva invertido en Galicia en desguazar barcos pesqueros? El dato está en los archivos de las administraciones pesqueras autómica y central. Igual lo guarda en la memoria Victor Moro, que fue el primer civil director general de Pesca con la democracia, cuando el Estado no tenía para despilfarrar. Pero debe ser una cifra apabullante, que salió de los bolsillos de todos los contribuyentes. Porque todas las subvenciones, y algunas se desvían, se pagan con los dineros que tributan los ciudadanos. Pero no sólo se subvenciona el desguace, también se cofinancia la construcción de nuevos barcos, de mayor potencia que los que se retiran. Así el sobredimensionamiento del sector permanece y la sobreexplotación continúa. Lo de siempre: la pesca es una actividad depredadora. Y las leyes que se promulgan para respetar tallas y tener en cuenta la biología de las especies no se cumplen. Entonces, para reducir la sobreexplotación se pensó en la piscicultura, pero no van por ahí las cosas, ya que esta se dedica a especies de alto valor comercial, en cuya alimentación entran capturas pesqueras de menor valor, más por desconocimiento del consumidor que por sus cualidades nutritivas. Pero además las granjas de peces no crean empleo para ocupar también a los que pierden su trabajo en la pesca extractiva.
Según el IGE, en el año 2001-2002, el empleo creado por la acuicultura marina alcanzaba a 4.264 personas, mientras que la pesca costera ocupaba a 9.249, un 117% más. Si las especies de menor valor comercial, que en gran parte son carne para aceites y harinas de pescado para las granjas, cada vez cotizan menos, y las especies de alto valor comercial de las granjas copan el mercado hasta ocultando su origen, competencia desleal, obliga al pescador a capturar eso que ahora llaman "rodaballos de ración" para vivir. Así las poblaciones naturales no se recuperan. Es saludable el pescado en la dieta. Pero no sólo de los mal llamados "pescados finos". La piscicultura no creará el empleo que se está perdiendo en la pesca extractiva. Entonces, no queda más remedio para afrontar la crisis del sector pesquero que cultivar el mar, lo cual pasa por reglamentar el cultivo del mar y cumplir las normas. No se puede admitir que den perca por mero. O lubinas, rodaballos o doradas de granja por especies naturales, de mar abierto. Y buena parte de la hostelería tampoco le hace ascos a dar gato por liebre. El rodaballo de granja, sin especificarlo, es el que cocinan en bastantes restaurantes. Afortunadamente, las piscifactorías saben comercializar. Y Pescanova sabe vender. ¡Lástima que no eche una mano para envasar, etiquetar, precocinar y distribuir los pescados que menos cotizan para los pescadores a pesar de sus excelentes contribuciones cardiosaludables! Y de paso aprovechar la parte que no es comestible para los piensos, que al cien por cien de aceites y harinas de pescado engorda rodaballo con carne de más calidad.
La consellería de Pesca informa en su página web, que en Galicia existen 14 granjas marinas en producción para el cultivo de peces, de las cuales 9 son de rodaballo y están situadas en tierra, y 5 de salmón en jaulas en el mar. En el Plan de Recursos Pesqueiros e Marisqueiros de Galicia, elaborado por la Consellería de Pesca bajo la dirección de Enrique López Veiga, publicado en 1992, está escrito: "O cultivo do rodaballo (Scophtalmus maximus) iniciouse en Galicia hai unha década e na actualidade existen 24 empresas en producción ou proxecto: 17 en actividade, 3 en construcción e 4 en proxecto. En conxunto, estas instalacións teñen unha capacidade de producción de 2.800 Tm. ó ano".
En poco más de una década, se pasó de 17 a 9 granjas de rodaballo. ¿Qué pasó? El equipo encabezado por López Veiga escribía en 1992: "o sector está nunha encrucillada entre dúas filosofías: a que aposta por un producto de maior valor e producción máis limitada e a que propugna unha ampliación do mercado a través dunha reducción de prezos". A primeira conclusión do traballo da consellería que mandaba López Veiga dí: "A capacidade de producción xa instalada, en relación coa situación actual do mercado do rodaballo de cultivo recomenda ser xa moi restrictivo na financiación de novas plantas". Pero la piscicultura derivó hacia la producción en cantidad en vez de la calidad.
En Final en Fisterra, libro de Fraga Iribarne que de memorias tiene poco, recién publicado, está este texto: "Para potenciar la acuicultura se atendieron 1.825 proyectos, para los que se concedieron ayudas por valor de 97 millones, hecho que permitió una inversión total de 180,5 millones de euros. Galicia, de este modo, se consolidó como líder mundial de Europa en acuicultura".
El 53,7% de la inversión ha sido de dinero público. La subvención por proyecto alcanzó los 53.150,6€, que equivalen a 8,8 millones de las antiguas pesetas. Es una pena que no especificase los proyectos para saber a dónde fueron a parar tantos dineros.
Además de esos 97 millones de euros, en la legislatura 1994-1997, según Fraga, el plan de reestructuración del sector mejillonero se llevó 1.050 millones de euros, que equivalen a 174.705 de las difuntas pesetas. Si no hay errata, que debe haberla, con ese dinero se podía cultivar el mar y tenerlo ahora en plena producción. Y hoy en vez de hablar del rodaballo de granja estaríamos hablando de Galicia como líder de pesca responsable. Pero hasta ahora los gobiernos autonómicos que se han sucedido han estado más atentos a la captura del voto que de cultivar el mar de todos para capturar más peces para todos. Hay que cultivar el mar y hacer otra piscicultura porque nada perdemos si nuestras granjas no son las mayores del mundo o de Europa o de España. Lo que nos interesa es poner nuestras rías y nuestro litoral a obtener los mayores rendimientos pesqueros por hectárea. ¿Habría algo más grande que recuperar los ostreros naturales de la costa gallega? (Valentín Paz-Andrade escribió en 1969: "La ostra plana del Reino de Galicia ha dejado de reinar en el lecho de nuestras rías. Al mismo tiempo se ha convertido en patrón genético de las más famosas explotaciones de Europa dedicadas a su cultivo") Pero dejemos el rescate de la ostra para otro día. ¿Por qué Pescanova no capitanea el gran plan de darle valor a los jureles, sardinas, caballas y lirios que en cantidad se pescan en el mar de todos para beneficio de todos? Si París bien vale una misa, el rodaballo de granja, sobre todo si lo alimentan con pienso de gran contenido vegetal, no vale un padrenuestro.
Publicado por COUSELO en TEMAS GALLEGOS http://acentogallego.typepad.com/acentogallego_la_bitcora_/2006/05/hay_mucho_que_h.html