UNA VISITA AL CASTRO DE AS GROBAS
A pesar de haber sido bastante anunciada en los medios y de la espléndida tarde de sol que favorecía el paseo programado para visitar el castro de As Grobas, el día 14 de octubre, fueron pocos los ribadenses que participaron en el. Una docena de personas que, en animada charla, nos dirigimos al castro, atravesando el bello paisaje de la planicie de Vilaselán.
Recibe este castro el nombre de As Grobas por los fosos que hay en el terreno, pues groba en gallego significa depresión, quebrada, foso, excavación en un terreno. Una palabra de origen germánico que nos dejaron los suevos. Está situado en una ligera altura de la planicie costera. Nos dedicamos a recorrerlo, siguiendo los pocos senderos que permiten cruzarlo, y pudimos contemplar la planicie ovalada de lo que fue el poblado, con sus tres murallas y fosos profundos que conforman sus defensas circulares. Al contemplarlos y ver la amplia superficie que abarca la zona central del asentamiento, en donde, quizás, vivieron nuestros antepasados antes de hacerlo en lo que es hoy Ribadeo, nos percatamos de la magnitud e importancia que debió de tener si lo comparamos con otros muchos castros ya excavados que gozan de gran renombre e importancia turística y cultural, como pueden ser el de Coaña o Viladonga. Es de resaltar el impacto que nos produjo la belleza extraordinaria de los acantilados que lo limitan y las vistas paisajísticas que desde allí se contemplan. Lo limita por el oeste un antiguo regato que posiblemente alimentara de agua al asentamiento. Un preciado bien que debe ser conservado y que corre grave peligro de desaparecer por las obras de la piscifactoría, de próxima ejecución.
Dos valoraciones cabe destacar, partiendo de esta experiencia. La primera está referida al pasotismo en que vive sumergida la gente de Ribadeo hacia todo lo que signifique preocupación por los recursos e intereses de este concejo. De ese pasotismo e inactividad son fiel reflejo las autoridades que lo gobiernan. Se suele decir que cada pueblo tiene lo que se merece. ¿A dónde se han ido aquellos ribadenses, de que nos habla Victor Moro en su artículo
Retroceso alarmante de Ribadeo, entregados generosamente a la defensa y mejora de las gentes?
Otra lección no menos importante, y tan dolorosa como la anterior, fue el comprobar in situ el lamentable estado de abandono en que se encuentra, gracias a la dejadez del gobierno local, el que puede ser uno de los mejores castros de la provincia, y uno de los mejores exponentes turísticos y culturales de este concejo. Hace años la maleza era rozada por los antiguos propietarios de los terrenos y se podía apreciar desde cualquier sitio la configuración de la estructura del castro, con sus murallas y fosos. Actualmente yace enterrado bajo una densa capa de matorral que cubre y oculta su aspecto a la vista de los visitantes.
¿Qué futuro le espera a este tesoro cultural y turístico? El abandono y el descuido al que está sometido lo pueden convertir en presa fácil de la piscifactoría que se intenta construir a su vera. Sería un muy grave atentado del que todos somos responsables, empezando por los gestores del municipio, que no parece que tengan la menor intención de protegerlo y recuperarlo. Al contrario, para justificar su conciencia, se dedicaron a ofrecer a los turistas una miniatura de un ridículo castro de imitación, que montaron junto a la oficina de turismo. Lo que me recuerda aquel dicho de Horacio: parturient montes, nascetur ridiculus mus. “Se pusieron de parto los montes con grandes gemidos y nació un ridículo ratoncito”. Prometieron mucho y no hicieron nada. La recuperación de este castro bastaría, por si sola, para justificar el enorme dispendio que implica la nómina de una persona dedicada actualmente a la promoción turística de este concejo.- José Mª Rodríguez