Los ecologistas alertan del grave efecto de rellenos
e infraestructuras portuarias
Adega también alerta sobre el impacto de infraestructuras portuarias -muelles deportivos, espigones, escolleras o rellenos- en el paisaje costero mariñano. Estos elementos «distorsionan a dinámica natural das aguas e do entorno, provocando ademais efectos colaterais de erosión, en lugares achegados ou distantes», asevera.
La organización ecologista ataca, igualmente, las autovías, por favorecer el uso privado del automóvil, en detrimento de un transporte público como el ferrocarril. Estas grandes vías de comunicación terrestres, sostiene, «agravan un problema mundial, como é o do cambio climático».
Este fenómeno, que hasta ahora no se tenía en cuenta, constata Adega, ya empieza a reflejarse en los planes urbanísticos de algunas ciudades costeras. Y es que todos los estudios vaticinan una subida del nivel del agua del mar en los próximos años.
Eólicos y piscifactorías
La asociación censura, por otro lado, a las Administraciones, «por permitir verdadeiras aberracións de usurpación dos poucos espazos naturais dos que se dispón». Como ejemplos, cita las piscifactorías o los parques eólicos en lugares de protección ambiental.
Adega denuncia el impacto ambiental del crecimiento urbanístico
La Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia (Adega) denuncia el grave deterioro ambiental que está sufriendo el litoral mariñano y advierte de los negativos efectos de esta degradación sobre la calidad de vida de las personas. La asociación responsabiliza a los concellos -«por abandono interesado das súas funcións»- y a los promotores -«pola ansia do beneficio a curto prazo»-.
Adega va más allá en las críticas y asegura que «unha das riquezas desta comarca, a súa costa, está sendo vendida e destruída pola iniciativa privada, seguindo modelos do Mediterráneo, por moito que os constructores o queiran negar». Reprueba a las Administraciones locales por «renunciar a xestionar e ordenar o urbanismo, e deixar en mans dos promotores a construcción indiscriminada», que conlleva la destrucción del litoral.
La compra masiva de terrenos «con fins especulativos» en Barreiros o la intención del alcalde de Ribadeo de duplicar el número de viviendas del municipio constituyen, en opinión de Adega, «claros exemplos desta rapañota». El colectivo ecologista reprocha a los alcaldes que sucumban a la presión urbanística ejercida por constructores, promotores e inmobiliarias, «e desvíen a mirada dos problemas de acceso á vivenda, suministro eléctrico, saneamento, abastecemento de agua, equipamentos ou patrimonio cultural e natural».
El inquietante panorama medioambiental que pinta la asociación se complica aún más con las plantaciones de eucalipto, que abarcan enormes superficies de los montes del norte lucense. El monocultivo acarrea «fortes consecuencias para a cantidade e calidade das augas dos ríos mariñáns», advierte. «Sen bosques que reteñan, repartan e limpen as augas -pronostica-, estas plantacións forestais provocarán aínda maiores problemas de suministro, agravados en tempos de lumes, onde o chan queimado é barrido pola chuvia provocando unha erosión cada vez máis intensa en Galiza».
Para atajar esta preocupante deriva de A Mariña, Adega solicita a la Xunta, una vez más, una moratoria en la concesión de licencias de obra y de los planes urbanísticos municipales, hasta que el Gobierno gallego apruebe las leyes sobre paisaje, ámbito forestal y ordenación del territorio, y el plan sectorial de ordenación del litoral. Reclama, además, programas o documentos como la Axenda 21 (que hay en varios concellos), encaminados a la organización integral del medio ambiente con participación directa de la sociedad. Mientras esto no se logre, exige a las instituciones que velen por los intereses generales y el respeto a las leyes, sin distinciones entre particulares y promotores.(La Voz de Galicia)