ESTE VERANO ha saltado la alarma social en Castropol por el desembarco de las promotoras y constructoras que pretenden en muy poco tiempo, acabar con el paisaje tan protegido y premiado de Castropol y su entorno, alterando radicalmente la fisonomía y características, el ser del propio pueblo, su perfil que fue preservado los últimos doscientos años.
Hasta la iglesia y el casino, edificios emblemáticos que se ven desde Ribadeo, se verán ensombrecidos por construcciones inmediatas e incluso con el grave riesgo de pretender hacer un aparcamiento subterráneo en el centro del pueblo, cuando es conocida su inestabilidad geológica. Quienes recuerden la casa de Correos pueden apresurarse a obtener un recuerdo fotográfico.
Como castropolense y amante de la naturaleza me encuentro por lo tanto profundamente alarmado por la actitud u omisión del Gobierno asturiano y de las autoridades responsables que posiblemente por falta de información o deformación de ésta, permanecen impasibles, como hipnotizadas ante las amenazas paisajísticas y medioambientales que pueden producirse de llevarse a cabo el desarrollo de ciertos suelos urbanizables del PGOU de Castropol y en el propio casco histórico.
El denominado plan de Castropol, que más parece un traje urbanístico a medida, es un plan que pretende construir de golpe 1.000 viviendas, cuando 20 ó 30 viviendas por mil habitantes sería suficiente, más incluso que en los últimos 200 años.
Ante ello, surgen las preguntas, ¿dónde está un plan sostenido? ¿Por qué no se respeta el Pola o la legislación de Costas o las directivas comunitarias cuando materialmente y legalmente son suelos rústicos productivos? Yo, personalmente afectado por una de estas operaciones, quiero decir que traté hace más de diez años, cuando hice mi casa, de construir con respeto, cuidado y dentro de la legalidad, me veo ahora pisoteado, perjudicado y atropellado, así como indefenso.
José Claudio Pérez Díaz (Fuente: La Voz de Galicia)
Castropol domina la Ría, Castro marinero asomado a una pendiente y que forma parte del paisaje que podemos divisisar desde Ribadeo. El conjunto arquitectónico y paisajistico que conforma es de público conocimiento y debería ser protegido por todos.